Polenta cremosa con yogur y queso feta

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Una variación a la clásica polenta estilo pastel

Por un tiempo estuve buscando una variación para mi receta clásica de polenta y finalmente encontré esta. A diferencia de la receta anterior, que se sirve estilo pastel, esta polenta queda suave y cremosa, con trocitos de queso feta que no llegan a derretirse totalmente y que le dan un delicioso toque.

La receta original para este plato se encuentra en el libro ‘Mediterranean Vegetarian Feast’, de Aglaia Kremezi. Los cambios que yo le hice fueron mínimos, así que el crédito es todo para la autora.

Pruébala y por favor, déjame tus comentarios.

INGREDIENTES

  • 1 ¼ de taza de polenta amarilla molida gruesa
  • 1 litro de caldo de vegetales
  • ½ taza de aceite de oliva
  • 1 taza de yogur blanco (sin azúcar) estilo griego
  • 1 ½ taza de queso feta
  • Sal y pimienta (opcional)
  • Aceite de oliva para servir (opcional)

PREPARACIÓN

Mezcla la polenta con una taza y media de agua fría y déjala reposar por 5 minutos. Mientras tanto, calienta el caldo de vegetales hasta que esté hirviendo.

Vierte la polenta en el caldo y cocínala por unos 12 minutos revolviéndola frecuentemente. Añade el aceite de oliva y cocina por unos 5 minutos más.

Baja la polenta del calor, añade el yogur y luego el queso feta, envolviendo este último pero sin intentar que se disuelva completamente en la mezcla.

Añade pimienta negra recién molida (opcional) y prueba a ver si necesita más sal –yo nunca he necesitado añadir sal porque el caldo y el queso ya tienen-.

Sirve inmediatamente y rocíale un poquito de un aceite de oliva de calidad por encima si es que te gusta.

¡Buen provecho!

Pan relleno con queso Camembert

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Prueba y por favor, déjame tus comentarios

Créeme cuando te digo que este pan es una apuesta segura si tienes una pequeña reunión de amigos en casa. Es un plato informal, que se come con la mano y que hace que todos se acerquen a la mesa. Además, es súper sencillo de preparar, sobre todo porque la parte más trabajosa la puedes dejar lista desde la noche anterior o unas horas antes.

INGREDIENTES

  • Un queso Camembert
  • Una hogaza de tu pan favorito, que debe ser lo suficientemente amplia para que quepa el queso dentro
  • Media taza de aceite de oliva
  • 1 cucharada de ajo cortado bien pequeñito (entre 3 y 6 dientes de ajo dependiendo del tamaño)
  • 1 cucharada de romero cortado bien pequeñito (más o menos una ramita y media, puedes usar más para adornar a la hora de servir).
  • Sal y pimienta

PREPARACIÓN

Para aromatizar el aceite (mi recomendación es hacerlo la noche anterior o por lo menos dos horas antes para que los sabores se mezclen bien).

Corta las hojas de romero lo más pequeñas posible. Pela los dientes de ajo, córtalos en trocitos y machácalos en un mortero con un poquito de sal.

Mezcla estos dos ingredientes y añádelos a la media taza de aceite de oliva. Añade pimienta negra recién molida y ajusta la sal en caso de ser necesario.

Para el pan.

Calienta el horno a 350 grados F (175 C).

Pon el queso Camembert sobre el pan y haz un corte alrededor de su superficie, de manera que después puedas introducir el queso dentro del pan. Realiza cortes paralelos de forma diagonal en el resto del pan, cuidando de que no lleguen hasta abajo para que el pan no pierda su forma.

Pon el aceite aromatizado con ajo y romero por dentro de los cortes hechos en el pan, tratando de embarrar la mayor cantidad de sitios posible. Pon el queso Camembert en el espacio que le has reservado en la parte superior del pan. Puedes hacerle también cortes y perfumarlo con hojitas de romero.

Mete el pan al horno por 20 minutos.

Quita la corteza superior del queso y sirve inmediatamente. La idea es comer este plato con la mano, agarrando los cuadritos de pan cortados y sumergiéndolos en el queso. Será como una especia de fondue y nadie podrá parar de comerlo.

¡Buen provecho!

Lasaña de espinacas y queso ricotta

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Una opción de lasaña vegetariana muy rica y sencilla de preparar

Esta receta te hará lucir como experta si tienes invitados y en realidad es muy fácil de preparar. Lo único que tienes que tener en cuenta es que se demora casi una hora en el horno y luego tienes que esperar unos 10 ó 15 minutos para servirla, pero es un plato que no da mucho trabajo y queda ¡espectacular!

INGREDIENTES

  • 1 taza de espinacas (de las que se compran congeladas)
  • 2 tazas y media de queso ricotta
  • 1 huevo
  • 1 frasco de tu salsa de tomate favorita (aproximadamente de 7.5 onzas / 666 gramos)
  • Queso mozzarella (mínimo 8 onzas)
  • Queso parmesano (mínimo 4 onzas)
  • Nuez moscada (para rallar)
  • 1 cucharadita de albahaca seca en polvo
  • Sal y pimienta
  • Pasta para lasaña de la que viene lista para meter al horno (oven ready)
  • Molde cuadrado de 9 pulgadas

PREPARACIÓN

Comienza por preparar las espinacas siguiendo las instrucciones que indica el paquete. Una vez descongeladas y bien escurridas, mide una taza (bien apretada) para utilizar en el relleno.

Mezcla el queso ricotta, las espinacas, el huevo, y las especias (nuez moscada, albahaca, sal y pimienta). Hazlo a mano, preferiblemente con una cucharada de madera.

Enciende el horno a 350 grados F (175 C).

Vierte salsa de tomate en el molde y acomoda encima una capa de noodles de lasaña. Si no cubren el molde totalmente, pártelos y acomódalos hasta que alcancen toda la superficie. Pon encima una capa de relleno. Cubre con una capa de mozzarella y por encima del mozzarella añade un poco de queso parmesano (menos cantidad).

Acomoda otra capa de noodles (en diferente dirección). Vierte encima salsa de tomate. Pon otra capa de relleno y la misma combinación de quesos que usamos anteriormente.

Cierra con otra capa de láminas de pasta (otra vez acomodadas en diferente dirección), salsa de tomate, queso mozzarella y esta vez sí añade bastante queso parmesano.

Cubre la lasaña con papel de aluminio y métela al horno por 30 minutos. Pasado este tiempo, retira el papel de aluminio y déjala en el horno por 15 ó 20 minutos más. Como cada horno es diferente, te sugiero ir revisándola para que quede doradita, pero no se vaya a quemar.

Espera 10 ó 15 minutos antes de cortarla.

¡Buen provecho!