Pan relleno con queso Camembert

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Créeme cuando te digo que este pan es una apuesta segura si tienes una pequeña reunión de amigos en casa. Es un plato informal, que se come con la mano y que hace que todos se acerquen a la mesa. Además, es súper sencillo de preparar, sobre todo porque la parte más trabajosa la puedes dejar lista desde la noche anterior o unas horas antes.

INGREDIENTES

  • Un queso Camembert
  • Una hogaza de tu pan favorito, que debe ser lo suficientemente amplia para que quepa el queso dentro
  • Media taza de aceite de oliva
  • 1 cucharada de ajo cortado bien pequeñito (entre 3 y 6 dientes de ajo dependiendo del tamaño)
  • 1 cucharada de romero cortado bien pequeñito (más o menos una ramita y media, puedes usar más para adornar a la hora de servir).
  • Sal y pimienta

PREPARACIÓN

Para aromatizar el aceite (mi recomendación es hacerlo la noche anterior o por lo menos dos horas antes para que los sabores se mezclen bien).

Corta las hojas de romero lo más pequeñas posible. Pela los dientes de ajo, córtalos en trocitos y machácalos en un mortero con un poquito de sal.

Mezcla estos dos ingredientes y añádelos a la media taza de aceite de oliva. Añade pimienta negra recién molida y ajusta la sal en caso de ser necesario.

Para el pan.

Calienta el horno a 350 grados F (175 C).

Pon el queso Camembert sobre el pan y haz un corte alrededor de su superficie, de manera que después puedas introducir el queso dentro del pan. Realiza cortes paralelos de forma diagonal en el resto del pan, cuidando de que no lleguen hasta abajo para que el pan no pierda su forma.

Pon el aceite aromatizado con ajo y romero por dentro de los cortes hechos en el pan, tratando de embarrar la mayor cantidad de sitios posible. Pon el queso Camembert en el espacio que le has reservado en la parte superior del pan. Puedes hacerle también cortes y perfumarlo con hojitas de romero.

Mete el pan al horno por 20 minutos.

Quita la corteza superior del queso y sirve inmediatamente. La idea es comer este plato con la mano, agarrando los cuadritos de pan cortados y sumergiéndolos en el queso. Será como una especia de fondue y nadie podrá parar de comerlo.

¡Buen provecho!