Viajes: 24 horas de Daytona

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Nos fuimos al legendario circuito de velocidad de Daytona para ver la carrera

Se acabó el primer mes de 2018 y ha sido uno de los mejores eneros de mi vida; hicimos nuestro primer viaje del año y fue nada más y nada menos que para ver la carrera de las 24 horas de Daytona (¡que llevaba largo rato en mi lista de deseos!).

Salimos el jueves en la tarde, después de que Luca terminara la escuela, o sea, ¡a la hora en que comienza el tráfico! Pero no sé si eran las ganas que yo tenía de ir que ni eso me pareció tan mal (ja). La ruta por carretera es de 300 millas y fuimos a bordo del Mazda CX9 2018. Llevábamos de todo, súper abrigos porque el clima cambia frecuentemente durante las 24 horas que dura la carrera, impermeables, comida, stroller y hasta los libros de la escuela de Luca; aun así, el espacio nos alcanzó sin problemas.

Nos quedamos en un hotel justo enfrente del circuito –Daytona International Speedway- lo que fue muy conveniente para los traslados, sobre todo porque Tazio, con un año y medio, necesita más tiempo para descansar.

Mi primera sorpresa fue el viernes, cuando tuve oportunidad de que me dieran una vuelta rápida por la pista. Cuando llegó la hora de subirme al auto pensé que tendría algún temor o al menos mariposas en el estómago, pero nada de eso sucedió, solo sentí una profunda alegría de poder estar recorriendo el mismo espacio por el que han competido tantos pilotos legendarios. ¡Ese momento superó todas las expectativas que tenía para este viaje!

VIDEO: VUELTA RÁPIDA CON MAZDA EN DAYTONA

El día del comienzo de la carrera fue el más emocionante, por supuesto, estuvimos en el medio de la pista viendo desfilar a los pilotos, jugando en la yerba y simplemente disfrutando de la experiencia de estar ahí. Entre las cosas que quiero recordar: Tazio tomando agua de coco en el medio del circuito de Daytona y persiguiendo a Luca con mi cámara en la mano como si estuviera grabando un video; cuando se escucha el llamado de ‘Gentlemen, start your engines’ y todos los motores empiezan a rugir al mismo tiempo; nosotros sentados entre las gradas vacías, con Jaime cargando a Tazio dormido y sintiéndonos tan cómodos como si estuviéramos en casa…

Fuero muchas las emociones durante las 24 horas que dura la carrera. Hubiésemos deseado que los prototipos de Mazda lograran un mejor desempeño en su debut, pero después de haber compartido con el equipo, no nos quedó ninguna duda de su compromiso con el deporte motor y estoy segura de que van a dar de que hablar en los próximos eventos. Otro highlight del fin de semana fue el lanzamiento de la línea de ropa de Mazda Motorsports. El domingo usé uno de sus abrigos y me encantó porque es calentito y súper suave. Ya les contaré cuando utilice alguna de sus otras piezas.

El domingo regresamos a casa, a ver al perrito y a prepararnos para regresar a las tareas de costumbre. Es increíble como unos días fuera de la ciudad pueden servir para refrescar tanto. ¡Espero que podamos repetir pronto!  

VIDEO: 24 HORAS DE DAYTONA 2018

Viajes: Kona, la Isla Grande de Hawaii

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Les presento mi destino favorito…

Hace un par de semanas Tazio se cayó corriendo y se rompió el labio. Sangró, se le hinchó la boca y decidimos quedarnos el resto del fin de semana de reposo en casa. Pusimos Netflix y en menos de 24 horas vimos ‘Moana’ tres veces. Desde entonces no hemos parado de ver esta película que además de transmitir alegría y maravillosos mensajes, me recuerda mucho a Hawaii.

Siempre escuché decir que Hawaii era mágico y por mucho tiempo me pregunté si no estarían exagerando... hasta que fui por primera vez. Hay algo en la energía de este sitio que te renueva, como si te limpiara por dentro el cuerpo y también la mente. Es indescriptible.

Hasta ahora solo he visitado la Isla Grande, Kona (The Big Island), la primera vez viajando con Jaime (antes de que naciera Tazio), y la segunda con los niños. En este último viaje, el resort donde nos hospedamos era tan grande que tenía un tren y botecitos para trasladarse de un extremo a otro de la propiedad. Aún así, en medio de todas estas comodidades puestas por la mano del hombre, es imposible obviar la presencia de la naturaleza y el protagonismo del cielo y el mar.

VIDEO: KONA, HAWAII 2017

El viaje desde Miami es bastante demandante, es muy largo y cuando llegas, tienes que enfrentarte a un cambio de horario de 6 horas. Algo que me pareció muy gracioso fue que alrededor de las cuatro de la mañana, antes de que los restaurantes empiecen a ofrecer el desayuno, en el hotel ya estaba funcionando un espacio destinado a servir café… ¡y siempre había gente! Obviamente todos desvelados como nosotros. La parte positiva de despertarte a esa hora… ¡ver la salida del sol!

Uno de los días que estuvimos lo dedicamos a perseguir cataratas. Hay muchas para elegir, pero es importante tener en cuenta si el acceso es fácil o cuánto hay que caminar para llegar hasta la caída del agua, especialmente si vas con un bebé o un niño pequeño. Durante la ruta por carretera, el clima cambia constantemente, y es que Kona tiene 8 de las 13 zonas climáticas que se registran en todo el mundo.

¿Otros récords de esta isla? El volcán Mauna Kea es la montaña más alta del mundo, si se mide desde su base en el fondo del mar. Y el volcán Kilauea, el más activo de Hawaii, es probablemente el más visitado del mundo como atracción turística.

Entre las actividades que más disfrutamos estuvieron ir a la playa y bañarnos en el mar (por supuesto); la noche de Luau, una fiesta hawaiana tradicional con bailarines y música impresionantes; y ver las puestas del sol. Todas las tardes nos íbamos a la orilla del mar a ver el sol perderse en el océano y nos despedíamos dándole las gracias, y me llenaba de ternura ver como Tazio le decía adiós y se quedaba tranquilo escuchando el rumor de las olas.  

Hawaii es un destino maravilloso que ocupa un lugar muy especial en mi corazón y honestamente, ¡quisiera regresar cada año!

Mahalo.

Viajes: New York en Spring Break

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Qué hacer en New York con un bebé de 9 meses y un niño de 9 años

Los viajes en familia son mis favoritos. Aunque siempre es delicioso viajar, estoy convencida de que las experiencias se disfrutan más cuando se comparten con las personas que amas.

La idea de este viaje surgió casi a consecuencia de la necesidad. ¿Qué pasa cuando papá tiene que trabajar en New York de lunes a viernes, justo cuando las escuelas se encuentran en Spring Break? El resultado es fácil de adivinar, ¡nos fuimos todos!

En nuestras vacaciones tratamos de acomodar planes y recorridos para complacer diferentes intereses y necesidades, que varían bastante cuando se trata de un niño de 9 años y un bebé de 9 meses. Nos ayudó la fabulosa locación del sitio en que nos hospedamos, en pleno centro de Manhattan.

Un punto importante de mi estrategia para planear las salidas diarias fue agrupar los paseos de acuerdo a la ubicación geográfica de los sitios por visitar, cuidando de que cada día contara con dos recorridos, uno que incluyera un vehículo de transporte y otro que fuera posible cubrir caminando; no solo para disfrutar andar a pie por la ciudad, sino también para no abrumar demasiado al bebé con el tráfico y los taxis.

Este es un resumen de nuestro itinerario, que espero te sirva de ayuda si estás buscando ideas e información para un viaje de este estilo.

VIAJES: NEW YORK 2017

Día 1

Volamos de Miami a New York en la tarde. Entramos a la ciudad bajo el hechizo de la puesta de sol con los rascacielos de fondo y en lo que Tazio se durmió en la cuna de la habitación, nosotros nos dedicamos a admirar la increíble vista con que contábamos, la luna llena y a pedir comida al room service.

Día 2

Solo un nombre: American Museum of Natural History. Espectacular para niños y muy llamativo también para un bebé. Como el museo es inmenso, lo ideal es elegir de antemano las exhibiciones que se planea visitar. Nosotros elegimos como prioridad todos los salones dedicados a los dinosaurios.

Central Park es la opción natural cuando sales del museo, queda justo enfrente y es muy agradable salir a disfrutar del sol después de haber pasado varias horas en los salones cerrados.

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Día 3

Desayuno en el Nutella Bar, ubicado dentro de la tienda de comida Eataly, al lado del impresionante Flatiron Building. Premio extra para mamá: un recorrido por los pasillos de Eataly, con una exquisita selección de productos.

De ahí directo a la tienda de Lego, que queda prácticamente al lado. La tienda más famosa y antigua de Lego en New York está frente al Rockefeller Center, esta locación que visitamos es más nueva, pero cuenta con la misma mercancía y con muchas menos personas, lo cual es un plus especialmente en temporada de vacaciones.

Regresamos al hotel a descansar y después fuimos a almorzar a una de las locaciones de Melt Shop, especialistas en sándwiches de queso fundido. Son restaurantes pequeños, donde se come rápido y no tienes que pagar una fortuna. Garantizado que a los niños les encantará.

Nos subimos a un taxi con rumbo a Tiffany, una de mis tiendas favoritas en todo el mundo (¡se vale soñar!). A unos pasos se encuentra la imponente Trump Tower y entramos a darle una ojeada.

De ahí otra vez a Central Park, esta vez por el lado Este. Luca corrió y jugó, quemando energía, mientras Tazio y yo nos relajábamos junto al lago y  contemplábamos las tortugas.

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Día 4

Caminamos rumbo al Museo de las Matemáticas (MoMath) para niños, el cual puedo describir como uno de los salones de juegos más originales que he visto, con entretenimiento para diversas edades. Es también un lugar interesante para comprar regalitos.

Pizza de almuerzo, siesta y en la tarde al Rockefeller Center. Cerramos el día con una sesión de patinaje en la famosa pista de hielo ubicada allí.

Hicimos todo el regreso al hotel caminando. Fue una distancia larga, pero era nuestra última noche y quisimos aprovecharla al máximo.

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Día 5

Desayuno en la comodidad del hotel, maletas y de regreso a casa.

¡Gracias New York!

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