Prueba Alfa Romeo 4C 2015

Un deportivo italiano que fascina con sus curvas sensuales y el rugido de su motor. Esta fue mi experiencia junto a él...

El Alfa Romeo 4C 2015 es un auto único en su tipo, exótico y definitivamente, no el modelo que te encuentras estacionado en una esquina cualquier día. Cuando me lo entregaron para tener la oportunidad de manejarlo, mi primera impresión fue estar ante un deportivo precioso y diminuto, lo más parecido que he visto a un juguete de tamaño real. En mis manos la llave lucía como una extensión del auto, con los mismos colores rojo y negro y el inconfundible escudo de Alfa.

Entrar a la cabina y sentarse es el primer reto con el 4C. El asiento es bajo, con el espacio reducido y se me ocurre que así debe sentirse el habitáculo de un piloto de carreras. Inmediatamente traté de mover el respaldo del asiento para acomodarlo y sorpresa… ¡Este asiento no se reclina! Tampoco hay compartimientos para guardar cosas y el diseño del tablero y las puertas es totalmente minimalista, sin rastro de los adornos y comodidades que estamos acostumbrados a ver en el mercado. Hay tanta fibra de carbono a mi alrededor que por un instante pensé que era falsa, pero no… estoy en un capullo de fibra de carbono.

La visibilidad hacia delante es buena, sin embargo, los espejos retrovisores tienen las proporciones de mis compactos de maquillaje. Obviamente estoy exagerando un poco, pero sí es real que la visibilidad trasera es extremadamente reducida.

Llega el momento de girar la llave para encenderlo y el motor ruge de una manera capaz de provocar un infarto a alguien de corazón débil. Son cuatro cilindros en línea en este propulsor turbocargado de 1.7 litros, capaz de desarrollar 237 HP y 258 libras-pie de torsión.

Segundo reto: salir del estacionamiento. Girar el volante en este auto a menos de 10 millas por hora es un ejercicio de habilidad y fuerza. Es este mismo volante el que a alta velocidad transmite de manera certera todas las sensaciones del asfalto y hace que la dirección del Alfa Romeo 4C sea tremendamente precisa. Y es que las mismas cualidades que pueden ser un dolor de cabeza para manejarlo en la ciudad son las que lo hacen destacar en la pista, su hábitat natural. Está claro que este no es un vehículo para el día a día.

Una vez en carretera, a pesar del ruido del motor y la incomodidad, se impone la emoción de conducir este pujante deportivo, que aunque quizás no impresiona con sus cifras de potencia, se impulsa frenéticamente mientras se mantiene en perfecto balance.

Durante la semana que manejé este auto todo el tiempo tuve sentimientos encontrados. Entre la excitación de encontrarme con el 4C y el temor de verme a obligada a estacionar en paralelo, los días no fueron nada aburridos. Ni siquiera me tomé la molestia de llevarlo al mercado, pues estaba claro que no había espacio para bolsas. Pero si lo llevé a un cumpleaños familiar y ha sido por mucho, el auto que más atención ha acaparado entre las personas que conozco.

Entre mis detalles favoritos del Alfa Romeo 4C estuvieron el volante, deliciosamente deportivo y agradable al tacto; sus curvas fotogénicas, bellas por donde quiera que se miren; y por supuesto, la idea de sentirte 'especial' que te transmite ir manejando un modelo que prácticamente nadie en Estados Unidos ni siquiera ha visto rodando en la calle.

Quien piense en comprar el Alfa Romeo 4C tiene que saber que está comprando un ‘juguete’ de alto desempeño. Un vehículo para disfrutar en circunstancias especiales, no para resolver necesidades diarias. Me parece injusto emitir un juicio ‘de ciudad’ sobre el 4C, este auto ha nacido para el circuito y es ahí donde merece correr en libertad.

Precio Alfa Romeo 4C 2015: $53,900

Precio total de la unidad de la unidad de pruebas: $65,845

PRUEBA EN PISTA DEL ALFA ROMEO 4C SPIDER 2016